El germen verbal lezamiano
Encontraba así en cada palabra un germen brotado de la unión de lo estelar con lo entrañable, y como en el final de los tiempos la pausa y el henchimiento de cada uno de los instantes de la respiración estarán ocupados por una irremplazable palabra única. En cada palabra habrá un germen sembrado en los vasos comunicantes de la oración, pero en ese mundo el germen verbal, como en la sucesión del espacio visible e invisible de la respiración, logra el asombro connatural en el hombre de una coordenada temporal.
José Lezama Lima (Confluencias)
En el universo verbal lezamiano confluyen todas las especies y organismos dispersos por el cosmos. La densidad del espacio compartido es infinita y engendradora de múltiples posibilidades. Las imágenes se suceden, se enredan, se entrelazan, se penetran y laten. Cada palabra lezamiana lleva una carga vital germinal multiplicadora. Leer un poema de Lezama, un ensayo o su monumental novela Paradiso demanda una disposición incondicional al sumergimiento en el verbo. Los lectores que amamos su obra sencillamente hemos sido penetrados por su caudal engendrador y logramos experimentar la misma transmutación que experimenta su palabra, en forma simultánea y vertiginosa, sin límites. La potencia de ese caudal, que yo llamo "chorro lezamiano", obliga a la entrega amorosa dispuesta.
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